LA VUELTA MÁS ESPERADA

Ayer estuve en la Balmaseda-Zalla-Balmaseda, una carrera de esas que a Ibon no le gustan (sé la terminó en 57:00) porque tiene cuestas y la semana pasada pude quitarme la espinita de la Santurtzi a Bilbao ya que había estado dos años apuntada y me había lesionado antes.

No voy a hablar de resultados ni de marcas porque eso está ya muy visto pero si voy a hablar de momentos, sensaciones y, sobre todo de gente.

La semana pasada estaba asustada y no era para menos. Se juntaban una doble cirugía de 8 horas casi hacia dos meses, la friolera de 2 kilómetros corriendo en esos mismos dos meses, 3 partidos de fútbol sala en 2 semanas y el hecho de no haber corrido más de 10 kilómetros desde hacía más de un año (15/06/2016 en Valencia) así que tenia miedo por todo pero esa espinita tenia que salir como fuera así que, ahí me planté, en esa salida del Polideportivo de Santurtzi con ese abrazo de Iñakitxu, esos momentos con Diana, Laura y Aitana para salir hacia Bilbo pensando en que esos 15,6 kilómetros no podían convertirse en un infierno, me costó, claro que me costó, decir lo contrario hubiera sido una gran mentira pero era llegar y ya está, demostrarme a mi misma que podía y que mi cabeza y cuerpo estaban preparados para eso así que, ahí al aparecí, en la Gran Vía de Bilbao, con los gritos de Diana, Aralar, Ana y la compañía inestimable de Laura para cruzar la meta y cumplir con el objetivo primordial de pasar por ese arco, ese día.

IMG-20171126-WA0065IMG-20171126-WA0069IMG_20171127_013321IMG-20171127-WA0010IMG-20171126-WA0052

La cosa no se quedó ahí porque, cuando allá por la primera semana de octubre estaba en el hospital decidí apuntarme a la Balmaseda-Zalla-Balmaseda no era para no correrla y mucho menos cuando Bea, una gran compañera del Club Atletismo Labegane que, a parte de conseguir podios, no lo olvidemos, tambien tiene ese gran corazón que la empuja a ayudar a quienes no podemos llegar donde ella llega y a apreciar ese gran esfuerzo que se hace desde atrás (perdón por ese penúltimo puesto que tu, sola, nunca hubieras hecho pero para mi vale oro).
Ayer fue un día inolvidable, con una carrera que no es moco de pavo (14 kilómetros con unos 6 picando para arriba) 5 grados de temperatura pero la tranquilidad de saber que esta llegada si iba a caer, no sólo eso, comprobé que podía ya bajar esas pulsaciones que antes se me resistían y, “tranquilamente”, llegar a meta en una compañía de lujo y con la calurosa bienvenida a la misma de Ibontxu y Maider, a los que me hizo mucha ilusión ver allí.

Estos 14 kilómetros de ayer van dedicados a una amiga que no está en su mejor momento pero que quiero un montón. No mencionaré su nombre porque se lo he prometido pero estoy segura de que ella ya lo sabe. Va por ti, amiga! ^_^

IMG-20171203-WA0009IMG-20171203-WA0004

Muchas gracias a Sergio y al Atletismo Bihotz Aratz por darme también la posibilidad de volver a esto mucho más respaldada, si cabe. Os prometo que intentaré estar a la altura 😉

Advertisements

CUANDO L@S ULTIM@S, NUNCA SON L@S PRIMER@S…

¿Que significa ser última en una carrera popular o un Triatlon? ¿Porque resulta “cargante” el hecho de llegar en la cola de esos eventos? ¿Se podría hacer algo para evitar esa carga? ¿Hay excepciones? Esas son varias de las preguntas que me vienen a la cabeza cuando hablo de carreras populares y de últimos puestos, no se si son las que se hace la gente pero si se que pudieron ser las que me hicieron que, en un momento de mi vida deportiva, dejara el correr para centrarme en otros deportes.

Yo no siempre he sido del vagón de cola, antes de empezar mi tratamiento hormonal mejoraba, hacia buenos tiempos y era de las que andaban por la mitad de las carreras y, debido a eso, no observaba las cosas que veo ahora. Antes corría, llegaba, cogia mi camiseta y mi avituallamiento, me iba a duchar y para casa, sin embargo, llego un momento en el que, ese tratamiento, evitó que pudiera rendir, mis tiempos corriendo bajaron más de 1 minuto por kilómetro, cosa que para alguien que antes andaba entre 5 y 5:30 el kilómetro era mucho, tanto en desgaste físico como mental. En ese momento, empecé a ver cosas: vi carreras con un trato exquisito hacia tod@s, en las que no habia ninguna distinción entre quienes llegaban por la mitad y quienes llegábamos en la cola pero, por desgracia, eso no era lo común, lo normal era lo contrario, que las continuas faltas de respeto se fueran sucediendo por parte de organizaciones, voluntari@s (pocas veces pero tambien), etc…eso significa ser última en carreras populares, aguantar muchas cosas que no tiene que aguantar el resto, por ejemplo.

Mi primer último puesto fue en la carrera Arrasate-Oñati. Esta fue una de las excepciones, allá por octubre de 2015, tenia al coche de cola esperando a que yo pasara para quitar conos o puntos de kilómetraje (yo iba a más de 5 minutos de la anterior clasificada), no solo eso, sino que cada vez que pasaba por delante mio, empezaba a aplaudirme y animar, lo que hizo que este primer último puesto, no me supiera a tal. Sin embargo, esta no fue la tónica general, de ahí en adelante, empecé a ver como era imposible tener camisetas de mi talla al llegar a meta (en los 10 kilómetros de Barakaldo, una voluntaria me dijo, textualmente, “haber llegado antes” solo por quejarme de que me daban una camiseta enorme en vez de la talla de camiseta que había elegido al inscribirme), también me abrían el tráfico por detrás (San Antontxuko Herri krosa de Mungia, en el que iba con una fila de coches pegados al culo y algunos hasta pitando o en los 10K de Castro Urdiales donde hubo un voluntario ayudando a aparcar a una caravana mientras pasábamos l@s últimos 4 clasificad@s por ahí) o simplemente me quedaba sin avituallamiento al llegar a meta (San Silvestre de Barakaldo) y tenia que beber de una fuente del parque…también puedo hablar del día que nos cerraron las duchas en la Bilbao Night Marathon a las 22:15 cuando la carrera salia a las 21 y estas estaban a más de 10 minutos andando. Todas estas cosas, y muchas más, te van minando y hacen que sea una auténtica carga llegar en esos puestos, sobre todo cuando no puedes hacer más por tus limitaciones físicas…

Hay muchas soluciones para estas cosas, la primera es vigilar que se cumpla con todas las personas que participan, no se pide que den premios a l@s ultim@s pero sí que nos respeten en carrera con sí fuésemos delante, lo que implica tener los mismos avituallamientos, que no desmonten los recorridos mientras estamos en ellos (si hay tiempos de corte, yo jamás me he pasado uno, que retiren a l@s que no los cumplan que es algo más lógico que correr entre coches…también está el hecho de que, cuando te dan a elegir Talla de camiseta, respeten esa elección o no den opción, cuando en una carrera no se puede cumplir con el respeto a todas y todos, es mejor no hacerla porque pierde todo el sentido, como evento deportivo popular. Yo soy de la opinión de que Populares y Federad@s no deberían de correr en la misma categoría, por ejemplo…aunque esa es otra historia…

He estado en carreras donde me he sentido igual yendo delante o detrás, carreras como la San José de Villasana, El Memorial “Josito” de Llodio, la Arrasate-Oñati, La Zornotzako Jai lasterketa, Basauriko Herri Krosa, Arrigorriagako Herri Krosa o la Balmaseda – Zalla – Balmaseda (en la que encima daban premio a la última o el último clasificado) son ejemplos de ese respeto que digo, seguro que me me dejo alguna pero estas son las que me vienen a la cabeza (pido perdón por ello).

Con esto, creo que he respondido a todas mis propias preguntas del inicio. Había añadido la palabra Triatlones porque también los hago, he quedado última (respetando tiempos de corte) y nunca me ha pasado eso pero, sobre todo, porque este domingo en el Santander Triatlon Series de Getxo (no federado) si que, una vez más, se han incumplido todos y cada uno de los puntos que he descrito para poder dar el mismo mérito a quien puede estar arriba de las clasificaciones y a quien no puede. Si queréis saber un poco más sobre lo ocurrido ahí, os aconsejo este post de Begoña Beristain en su Blog Veterana B (http://blogs.deia.com/veterana-b/2017/10/16/el-ultimo-putxi/)

Personalmente, me queda claro que se puede premiar a l@s primeros en TODAS las carreras sin desmerecer a l@s últim@s, es solo cuestión de RESPETO.

2017-09-17 VII 10 Km de Castro Urdiales 1030.jpg

MI PORQUE

Hace mucho tiempo que no escribo porque he tenido un verano ajetreado, un verano que he querido aprovechar para hacer algo que todas tenemos derecho a hacer. Tomarnos un tiempo para nosotras y para vivir nuestras experiencias.

Sabia que sería mi “último verano” con penurias derivadas de mi cuerpo y lo he aprovechado para hacer muchas cosas ya que después iba a venir el momento para sentir y vivir una libertad distinta.

Hace más de un año, recibí indicaciones para decir que una persona transexual no debería de hablar de los pormenores de su transición y mucho menos de la operación de reasignacion puesto que, textualmente, no le interesaba a nadie. Esas palabras me hicieron pensar mucho, me hicieron ver que estamos en muchas situaciones porque, una vez más, no queremos ser visibles, queremos ser hombres y mujeres “como el resto” sin contar que tenemos una historia que es distinta a la de la mayoría de la población y sin darnos cuenta de que estamos cometiendo el mismo error que cometen en el colectivo LGTBI cuando dicen que nadie debe de aportar visibilidad porque la gente heterosexual no lo hace y el resto no tenemos necesidad…sin contar que partimos de una posición de desventaja social por estar debajo, precisamente, en visibilidad y conocimiento.

Bien, pues yo quiero explicar y contar lo que es esto. Contar que, para mi, estar operada es algo que trasciende mucho más allá que sentir que lo que hay en mi entrepierna ya no es lo que había cuando nací es una paz que nunca he podido sentir hasta ahora. Esta operación no es estética, nos libra de procesos biológicos que se producen en nuestro cuerpo solo por el hecho de tener esa genitalidad con la que nacimos y eso es algo que cuando cuento nadie sabía porque queremos ser mujeres y hombres y punto, decirlo, que la sociedad lo acepte y ya está…sin darnos cuenta, como he dicho antes, que partiendo desde abajo y sin mostrarnos al mundo, no se puede ser libre.

Así pues, ahora y desde el 29 de septiembre de 2017 no soy más mujer (entre otras cosas porque no existen índices de “mujeridad”) pero si soy más libre. Como se suele decir, tampoco empiezo una nueva vida porque mi vida empezó aquel domingo de Enero de 1981, lo que si hago es sentir menos cadenas, menos miedo y unas ganas locas de seguir mostrando al mundo quienes somos y de seguir adelante con todos los proyectos que ya tenía de antes.

Por último, no me gustaría terminar esta pequeña escritura sin antes dejar claro que esto no es una elección personal, esto no va de “me opero o no” esto va de que es muy difícil hacer una vida digna cuando tu cuerpo no es capaz de convivir con su propia biología. Así pues, no puedo apoyar ninguna ideología que indique que se puede elegir el SEXO puesto que sería, dicen, un constructo social así como tampoco a ninguna que diga que el SEXO GENITAL con el que naces es definitivo y te condena a ser hombre o mujer por ello. El SEXO ni se elige ni se construye pero estoy convencida (puesto que es algo que se sigue sin investigar) que tampoco es 100% dependiente de los órganos genitales de cada cual. Lo único que podemos cambiar es el género puesto que es algo social y no tiene que ver con sí eres hombre o mujer pero yo no lucho por cambiar el GENERO, YO LUCHO POR SU ABOLICION.

IMG_20170929_080932.jpg

 

LA CARRERA DE LA MUJER Y SU AYUDA AL SEXISMO

tmp_21588-IMG_20170609_183736-31955074Cuando me da por hablar del machismo en el deporte, no hablo por hablar, es algo que está y que encima se justifica continuamente, parece que si te patrocinan, el sexismo esta totalmente justificado y aquí nadie tiene nada que decir, pero el problema viene cuando quieres fomentar un deporte femenino y a la vez perpetuar los estereotipos que nos oprimen y nos ponen en el lugar que nos ponen a las mujeres. Esta claro que si esto no se justificase cómo se hace, en gran medida por parte de hombres, el problema no sería algo estructural, sino que sería sencillo combatirlo.

Todo esto viene porque este domingo se ha disputado la carrera de la mujer en Gasteiz y, hasta ahí todo bien, cuando he visto la bolsa de la “corredora” y la feria “Sport” Woman he flipado (y no de forma positiva). Primero pude ver la feria en la que para un evento deportivo te podías hacer una foto en la cocina, podías hablar con representantes de una famosa marca de cosméticos, también tenias la posibilidad de participar en el sorteo de una bici, con motor claro, de probar productos dieteticos y en, una esquina, tenias la posibilidad de comprar artículos deportivos del único stand que había para mujeres deportistas. Os explicaré que una servidora, con muchas carreras y ferias del corredor (si, se llaman así siempre, el Masculino generalizador, ya se sabe) a sus espaldas ha podido ver como lo que impera en todas ellas es el deporte y no que seas guapa, cocines, puedas llevar una alimentación sin grasas, etc…o lo que se llama estereotipos sexistas.

Ahí no acaba la cosa, a mi me habían regalado el dorsal y había quedado con una amiga para ir a correr así que recibí en Bilbao mi bolsa de la “corredora” una bolsa que llevaba infinidad de productos destinados a deportistas, claro(?????)…pues no, no los llevaba y, por sí no os lo creéis, a este artículo le adjunto la foto de el contenido completo. En dicha bolsa, pude encontrar cosas como mascarilla para un pelo brillante, la revista HOLA(????????), una revista de moda que, como no, nos dice como estar siempre monas, aceite para cocinar, un descuento para depilación láser y alguna cosa más que podéis ver en la foto adjunta. No os penséis que los geles de Isostar que veis en la parte superior derecha de la imagen venían en la bolsa, esos eran mios de antes.

 

La carrera bien, una carrera de la mujer solo puede generar una marea rosa, eso sí, pero bueno, dejemoslo ahí y en que nos podíamos haber roto la crisma con pivotes de las aceras que no estaban señalizados, a parte del nefasto reparto de las medallas personalizadas que no eran para las 600 más rápidas sino para las 600 más listas pero bueno, eso es harina de otro costal.

El problema viene cuando, en una carrera femenina, por el hecho de participar mujeres aprovechas para perpetuar lo que la sociedad dice que es “ser mujer”, viene con que parece que las mujeres solo participamos cuando se nos dan este tipo de regalos cosa que es 100% falsa porque he podido ver a 5000 mujeres en Donosti este pasado mes de marzo para participar en la Lilaton cuando toda la bolsa de la corredora (aquí si) estaba llena de productos para deportistas, no para perpetuar la feminidad establecida de cada una. También he participado en el Triatlon de la mujer y tres cuartos de lo mismo ha sucedido. Bueno, también hay que decir que la Lilaton la empezaron a organizar las feministas de Donosti y ahora la organización corre a cargo del Club Atletico San Sebastian, que es un club de atletismo y no de gente buscando convertirnos en lo de siempre.

Con todo esto, solo puedo decir que “Una y no más, Santo Tomás” que esta carrera no es la “Carrera de la mujer” sino que es la carrera de cierto tipo de mujer y que, por mi parte, no se la recomiendo a ninguna que este leyendo estas líneas y piense participar, hay carreras mejores, como las que he mencionado, en las que nos tratan como las deportistas que somos y no como objetos de decoración que vamos a hacer unos kilómetros para pasar el rato que nos dejan libre…

EL FÚTBOL FEMENINO Y SU HISTORIA DENTRO DEL MACHISMO

Hoy también tenemos futbol, hoy también hay una final, una en la que se decide quien es el mejor equipo de Europa: la final de la Champions League, femenina eso sí, lo que ya le resta visibilidad. Es que el fútbol femenino no vende, y claro…vamos a seguir ignorandolo que es lo que toca porque es la forma de vender un deporte que ya, de por sí, no se ve…¿o no? Vaya, pues yo pensaba que sí…

Quiero hablar un poco de historia, porque los orígenes del fútbol femenino no están muy lejos de los del masculino, ni del machismo, por otra parte.

Cuando, a principios del siglo XX, estalló la guerra y los hombres fueron enviados al frente, en Inglaterra, las mujeres comenzaron a ganar popularidad con el fútbol, los partidos eran benéficos para paliar los efectos de la guerra. El “problema” llegó cuando el día 26 de diciembre de 1920 (“Boxing Day” en Inglaterra) se juntaron 56.000 espectadores en el Goodison Park de Liverpool para ver un partido femenino entre las Dick Kerr Ladies y las St. Helen’s Ladies. El fútbol femenino se empezaba a equiparar al masculino y eso, amig@s mi@s, no se podía permitir así que la Asoc. De Fútbol de Londres con su presidente Frederick Wall a la cabeza decidió prohibir el fútbol femenino en Inglaterra con la excusa de que no era un deporte para mujeres. Las Dick Kerr Ladies, sin embargo, querían seguir con el deporte y fueron obligadas a marchar al extranjero para jugar partidos y torneos, consiguiendo bastantes éxitos en esos viajes. El fútbol femenino no pudo soportar esa ola de machismo y para mediados de los años 20, ya se había extinguido totalmente.

En la época más actual y gracias a los países Escandinavos, el fútbol femenino volvió, se disputaron dos copas del mundo no oficiales, la segunda en México, que fueron ganadas por Dinamarca y el éxito de este fútbol, hizo que la FIFA, entonces presidida por Joao Havelange, empezase a plantearse que no se podía ignorar el fútbol femenino durante más tiempo. El último empujón llegó cuando, en 1986, una mujer Noruega se plantó en la comisión de la FIFA y consiguió que se aprobase la creación de los mundiales femeninos. Así el primero se disputó en 1991 y Estados Unidos fueron las campeonas. En la final de 1999, también ganada por las Estado Unidenses, se reunieron 99.000 personas para verla. Con estos datos, yo me pregunto: ¿Que sería hoy del fútbol femenino si las Dick Kerr Ladies hubieran podido seguir jugando con la misma libertad y reconocimiento que los hombres?

Pues si, hoy se disputa la final de la Champions, una final que no atrae a las masas, una final que no se visibiliza y una final que tiene en ella a una mujer que, el año pasado fue campeón de liga con el Athletic Irene Paredes, a parte de, quizá, a la mejor jugadora Española de todos los tiempos, la gran Vero Boquete.

Hoy, por desgracia, no habrá muchas personas buscando una manera de ver el partido y no se pelearán las televisiones por retransmitirlo pero echar la culpa a que el fútbol femenino no vende cuando ni siquiera se ofrece es como negar que el muchísimo incipiente en esta sociedad ha hecho que estemos donde estamos y que la sociedad sea como sea, poniendo al fútbol en un espacio para hombres en el cual, como en muchos otros, no quieren reconocer que tienen privilegios dados por la cultura machista que nos invade. Ya sabéis que admitir un privilegio es la primera fase de perderlo y no se puede exigir igualdad a quienes están por encima tuyo ya que, para ellos, seria como ir perdiendo estatus.

Las deportistas en general y las futbolistas en particular, seguiremos peleando por ser iguales antes el deporte. Hoy, mañana y siempre…

EL SENTIDO DE LA GUERRA Y LA AMENAZA

Una vez más y ya van meses, me levanto en guerra, dialéctica (de momento) pero, a fin de cuentas, guerra. Como todas las guerras, esta no distingue entre sus contrincantes aquí se trata de disparar a todo lo que se mueve, de tachar a toda persona de lo que cada parte quiere además de mezclar y hablar en nombre de otras personas sin escucharlas.

Una parte amenaza a la otra, la otra ataca ferozmente y, mientras, el verdadero enemigo se frota las manos y come unas palomitas mientras nos despellejamos las unas a las otras. De un lado está las Queer y las transgenero (las mujeres transexuales se supone que no pero nos caen ostias cada día así que es lo que hay. Entrar en las redes sociales y leer lo que hay cada día es poco menos que preocupante, cualquier día esa agresividad puede derivar en algo más serio y entonces igual nos pensamos si es mejor debatir o imponer, personalmente, me afecta, me ataca los nervios y me entristece sobre todas las cosas porque, si ya tenía mucha dudas sobre la existencia de la empatía, creo que ha muerto del todo ya.

Me hace mucha gracia cuando está gente Queer se empeña en invisibilizar al resto de personas o cuando se dice que el sexo, igual que el género, se puede cambiar cómo quien cambia de camiseta. También cuando una mujer transgenero se piensa que puede entrar en espacios de mujeres con su traje y corbata porque, como se considera mujer, nadie tiene derecho a impedirlo o cuando quieren boicotear cualquier evento informativo sobre la regla, cáncer de útero, etc porque lo consideran transfobo ya que no incluye a las mujeres trans. Pretenden que nos quedemos calladas ante eso y que dejemos que se nos pisotee sin ningún pudor o que ocurra algo peor cuando se apruebe una ley sobre que cualquiera que “se considere mujer”, solo con decirlo, pueda acceder a un baño o vestuario de mujeres y hacer de las suyas. Que tengo muy claro que todos los hombres no son maltratadores o violadores pero los hay que si y su retorcida mente es capaz de hacer cualquier cosa para acceder a nosotras, a parte de que legislar sobre quién usa unos vestuarios es como hacerlo sobre con que dedo nos tenemos que hurgar la nariz, son cosas de sentido común.

También podemos empezar a hablar de los motivos por los cuales es transfobo el hecho de hablar de coños, úteros o de la regla solo porque las mujeres trans no podemos tenerla y de porque un cartel sobre la gestación subrogada en el que aparece la silueta de una mujer embarazada también lo es. Nos duela o no, somos una minoría y, como tal, debemos de respetar que la mayoría tenga luchas que no podemos ni debemos invisibilizar solo porque no entramos en ellas. Nos olvidamos de lo que es el NOSOTRAS porque cada cual tiene un ego y, oye, eso es lo importante y, si alguna mujer no lo entiende la llamamos transfoba, TERF o lo que se tercie porque aquí lo importante no es entender sino atacar y, lo más importante, victimizarme porque así igual hacen caso a mis reivindicaciones, esas que en esta sociedad solo se saben defender atacando…

También está el problema en el que nos meten a las mujeres transexuales. Una parte lo hace banalizando, diciendo que yo puedo elegir mi sexo y si mañana quiero pues elijo otro. Todo eso sin entender que muchas de nosotras hemos luchado años por seguir como nos catalogaron al nacer y no hemos podido. También me hace gracia cuando dicen que la biología no importa sin entender que nosotras, precisamente, esos procesos biológicos son los que no podemos soportar…preguntale a un hombre transexual a ver si le importa la regla o a una mujer transexual si le soporta algo como una erección y después comentamos lo de los procesos biológicos y si podemos elegir ser lo que somos o no. Hasta he leído a transgeneros y Queers quejándose porque el hecho de que nos operamos les oprime (JAAAAA) porque no es necesario y se puede vivir con ello…

También, por la otra parte, está el hecho de que nos cataloguen como “hombres que se sienten mujeres” o “mujeres que se sienten hombres” porque no es así. Como el otro día decía un comentario de los más acertados que he leído, la Biología es una ciencia y, como tal, se puede discutir o cambiar, lo que hoy es blanco mañana puede ser gris o morado y, siempre que algo se investigue, se puede probar que no es así. Nosotras SOMOS MUJERES y los hombres transexuales SON HOMBRES, cualquier cosa que discuta ese hecho es una tremenda falta de respeto y una carencia de conocimiento brutal de lo que es y significa la transexualidad. Hay hombres transexuales que no se operan porque perderían cualquier sensibilidad genital y eso no los hace menos HOMBRES, igual que hay mujeres transexuales que tampoco lo hacen porque pueden tener ese mismo miedo, incluso conozco otras que no pueden tomar hormonas porque son alérgicas a la lactosa y, no por ello, van a dejar de ser MUJERES. Otro punto importante es que nosotras y nosotros, aunque parezca mentira (ironía), también tenemos nuestra orientación sexual y podemos ser heterosexuales, gays o lesbianas sin que tengan que catalogar nuestra orientación sexual como una percepción como somos MUJERES, nos pueden gustar otras MUJERES y por ello podemos ser lesbianas (no os imagináis lo que puede costarle a una persona transexual el aceptar una orientación sexual, cuando no es la que se espera).

En contraposición también está la parte en la que ciertas mujeres TRANSGENERO se sienten discriminadas por las lesbianas porque dicen que, si nos gustan las mujeres, también nos tienen que gustar los penes de mujeres trans (?????), ¿Me lo estas diciendo en serio? Una de las cosas que NO NOS GUSTAN a las lesbianas son los penes y lo siento pero, como he dicho antes, a mi tampoco me gustan así que, quien quiera, puede llamarme TERF o Transfoba o lo que se le salga de las narices pero es así y ese hecho no va a cambiar, tampoco creo que a un gay le guste el hecho de estar con otro hombre con vulva por muy hombre que sea.

Las mujeres transexuales no somos socializadas cómo hombres, la socializacion depende de muchos factores y nuestras propias experiencias nos lo impiden, a parte, si hablamos de nuestra socializacion, deberíamos de hablar también del lugar del mundo donde vivimos, nuestra educación y muchos más factores. Es muy triste que se nos vaya llamando hombres, dependiendo de una reacción ante cualquier comentario, máxime cuando he visto a otras mujeres ser muchísimo más agresivas ante comentarios de lo que yo lo he sido nunca con mi “socializacion masculina” a espaldas.

Por último podemos hablar de la diferenciación entre sexo y género que si, bien es cierto, que lo segundo es un constructo social, lo que realmente nos afecta a las personas transexuales es lo que ocurre en la pubertad y las transformaciones, a parte de las reacciones, de nuestro cuerpo son lo que realmente nos duele y no el hecho de vestirnos, ponernos tacones, maquillaje o lo que sea, eso sí es producto del género pero lo otro no y es lo que se trata de eliminar con el tratamiento hormonal y la cirugía. Si el género como tal, fuera eliminado por completo, nosotr@s seguiríamos demandando esos servicios médicos y es lo que parece que la gente no entiende.

En vez de convivir y de ponernos un poco en el lugar de otras personas, solo nos atacamos, nos humillamos y nos creemos con la razón absoluta y universal solo porque hemos interpretado que nuestras referentes decían una cosa que, a lo mejor, ni estaban diciendo. Lo mejor es sobreponerse pisoteando porque esta demostrado que, en este mundo, es el método que impera. La empatía ha muerto hace unos meses, ya solo nos queda el odio puro…

TRANSEXUALIDAD Y DESCONOCIMIENTO

Cuando se habla de que las mujeres transexuales somos hombres porque lo dice un libro de Biología se omiten muchos hechos pero se omiten muchos más aun cuando nos dicen que somos víctimas del género, cosa que no niego, y que lo que somos se puede “reaprender” para poder aceptar lo que tenemos. No sólo se omite, se rechazan luchas personales de muchas mujeres transexuales por ser quienes somos a pesar de luchar contra ello durante muchos años.

Se nos dice que nuestra sexualidad es un engaño, que no podemos ser mujeres transexuales, que nos gusten otras mujeres y llamarnos lesbianas sin entender que la orientación sexual es otra cosa que no se elige. Incluso he llegado a leer, en el último tiempo, que una mujer transexual Lesbiana es una potencial violadora de otras mujeres, si, lo he leído y se han quedado tan tranquilas al decirlo.
Una cosa distinta es llamar transfoba a una Lesbiana que no quiere tener relaciones sexuales con una mujer transexual que tiene pene, incluso entendería que tuvieran reparos después de estar operada ya que tenemos muchas cosas de nuestro pasado que no podemos borrar pero negarnos nuestra orientación sexual y tildarnos de hombres heterosexuales es algo que raya los límites de…no se ni como nombrarlo…

Si podemos reducir a una mujer a sus experiencias y opresiones de nacimiento, podríamos hablar largo y tendido de muchas cosas, sobre todo de los contextos sociales en los que nacemos, no sufre las mismas opresiones una mujer Española (me atrevería incluso a hablar de comunidades autónomas Españolas como factor de distinción) que una mujer Africana o de Estados Unidos. No niego que muchas mujeres transexuales, por el hecho de ser catalogadas como hombres, dependiendo de su contexto social y de sus vivencias hayan tenido esa socializacion masculina de la que tanto nos gusta hablar pero no todas hemos pasado por eso, hablar así solo es no conocer la realidad y extrapolar la propia a la del resto.

Cuando se habla de que el género es lo que nos oprime y que el género es lo que nos hace Transexuales. Me gustaría que más de una persona supiera lo que es luchar durante 33 años por ser lo que ponía en tu partida de nacimiento, luchar contra tu cuerpo que se desarrolla de una manera que tu cabeza no puede soportar, luchar contra esas reacciones involuntarias que tiene y contra las que no puedes hacer nada, mientras sueñas que naciste feliz como lo que eres y no como lo que te catalogaron al nacer.

No voy a cometer el error de hablar de privilegios, si podría hablar de muchas cosas que a una persona transexual en proceso de transición y que no tiene su documentación le ocurren, de las explicaciones que tenemos que dar solo porque nuestro aspecto y nuestra documentación no coinciden e incluso de lo que tenemos que luchar porque nuestro aspecto exterior (omitiendo genitalidad) y eso que llaman género no coinciden y ojo esto si que es algo que eliminariamos con la abolición del género lo que se que no se puede eliminar es esa desconexion que tiene nuestro cerebro con respecto al cuerpo que habita y que, por consiguiente, aunque el género fuera abolido (cosa que ayudaría mucho) las personas transexuales seguiríamos necesitando procesos médicos y cirugías.

Cuando una mujer me niega quien soy y me dice como debo de denominar mi orientación sexual esta cometiendo el mismo error que todas esas personas que niegan los procesos biológicos de cualquier mujer para dar cabida a una minoría. El mismo error que cuando se muestra una foto de una vagina en una manifestación y hay gente transgenero (curiosamente no suelen ser transexuales) que protesta llamando transfoba a esa manifestacion, se llama invisibilozacion y se llama opresión, que no discriminación, ojo.

Nosotras somos mujeres igual que el resto, con nuestras experiencias (muchas veces horriblemente traumaticas también) y nuestras vivencias, con nuestra orientación sexual y con nuestros espacios como mujeres (otra cosa es que no seamos capaces de entender que las vivencias de otras mujeres puedan hacer que entrar en estos espacios no tenga que hacerse mediante el diálogo o dando explicaciones). Somos mujeres transexuales, ojo, eso no se puede negar y no podemos decir que sabemos explicar lo que significa un embarazo o el aborto, lo que significa el que compren tu cuerpo para tener el hijo de otr@, eso no podemos hacer, ahí no podemos entrar, no podemos erigirnos en abanderadas de esas luchas o estar en primera fila porque eso sí les corresponde a otras mujeres, nosotras podemos acompañar y empatizar siempre, pero no erigirnos en adalides de esas luchas porque no son las nuestras y tenemos que visibilizar a quienes si las han sufrido en sus propias carnes o las pueden sufrir. Como mujeres transexuales también tenemos luchas dentro del feminismo cómo, por ejemplo, la prostitución que afecta a muchísimas mujeres transexuales en muchos lugares del mundo o la violencia de género que también nos afecta por el hecho de ser mujeres, no transexuales.

Por último, yo soy deportista federada en categoría femenina, la que me corresponde cómo mujer que soy. He jugado contra otras mujeres que no son transexuales pero que son más altas, más fuertes y más rápidas que yo pero a las que nadie juzga o llama hombres, ni se les dice que no pueden estar ahí. También También, a l@s que hablan de esa ventaja física, me gustaría que se informasen y pudieran ver lo que los estrogenos y los antiandrogenos que tomamos en nuestros procesos de hormonacion provocan en los cuerpos de las mujeres transexuales deportistas ya que no son precisamente otorgarnos competitividad y superioridad. Lo que implica que, quien dice que una mujer transexual tiene una amplia ventaja y superioridad física con respecto al resto no tiene, esencialmente, ni pajolera idea de lo que habla. Decir esto sin negar que algunas si somos más altas que la media, ojo, pero hay bastantes mujeres más altas que la media y a las que no se pone en tela de juicio.

En resumen, no estamos aquí para quitar el espacio a nadie, tampoco para invisibilizar a ninguna mujer, estamos porque este también es nuestro espacio y porque es nuestra vida todo lo que pasamos. Cometemos muchos errores que hacen que muchas veces se nos vea como un enemigo que no somos pero eso no nos quita de defender lo que realmente es justo, esto no nos quita de ser quienes somos, aunque nos nieguen algo tan básico como la identidad, vivencias e incluso, muchas veces, sentimientos.